Entrevista a Jesús Pedro Arrupe en 1968

Entrevista a Jesús Pedro Arrupe en 1968

La pieza recoge las reflexiones del cabeza de la Compañía de Jesús sobre la misión de la Iglesia en un mundo que cambia rápidamente. En el diálogo se aborda la constatación de la pérdida de adeptos en el catolicismo y se denuncia que, tras dos mil años, la Iglesia ha perdido fuerza, pasando del 18% al 16% de la población. Se evidencia la urgencia de replantear la estrategia pastoral, en un contexto en que antiguas barreras culturales y la modernidad –representada tanto por el neopaganismo como por el ateísmo respaldado por avances científicos– se interponen en la defensa de la fe. Se destaca la evolución interna de la Iglesia, que se aleja de los ambientes de poder temporal y jerárquico, buscando una espiritualidad más austera y compasiva. El interlocutor subraya que la Compañía de Jesús debe evitar actitudes clasistas heredadas de tradiciones pasadas, reconociendo errores previos y apostando por un compromiso real con los marginados y los olvidados. En este sentido, se expone la realidad del marginado como síntesis de la lucha contra injusticias—una condición marcada por la pobreza, la exclusión y la opresión que exige una respuesta de justicia social. Asimismo, se analiza la confrontación entre ciencia y teología. Se describe la crítica a la tendencia de algunos científicos y expertos que, con su autoridad en campos específicos, abordan temas teológicos sin una verdadera comprensión de los mismos. Se plantea que, a pesar de los avances de las ciencias exactas y humanas, estos deben servir de argumentos a favor de la existencia de Dios, resaltando la importancia de la humildad del verdadero científico. Se reconoce incluso la emergencia de centros académicos dedicados a la teología, como respuesta a la búsqueda de respuestas que trascienden lo meramente material y racional. El diálogo también se adentra en el análisis de la juventud, especialmente en el contexto de América Latina. Se advierte que, con un alto porcentaje de jóvenes, la región enfrenta el riesgo de ser manipulada por demagogos o caer en estrategias políticas irresponsables. Se atribuye a los jóvenes una intuición crítica que, aunque identifican lo que está mal, aún son incapaces de proyectar un modelo claro de futuro. Por ello, se enfatiza la necesidad de un diálogo intergeneracional en el que ni el idealismo inconcluso de la juventud ni la experiencia de los mayores resulten suficientes por sí solas; ambas perspectivas deben converger para estructurar un orden nuevo y más justo. El interlocutor reafirma su compromiso con la defensa de la fe, entendida no como un enfrentamiento contra el ateísmo, sino como la afirmación de la existencia de Dios en medio de una sociedad que a menudo lo olvida o subvierte. Se plantea que la labor de la Iglesia consiste en demostrar la verdad sin imposiciones, utilizando un lenguaje que conecte con el alma de las personas y reconozca las limitaciones propias de cada disciplina. La misión de los Jesuitas se presenta, por ende, como una apuesta inquieta y comprometida a ser útiles en un mundo convulso, sin pretender dominar sino adaptarse y servir. En su intervención también se reflexiona sobre el viaje del Santo Padre a América Latina, resaltando el cariño y compromiso hacia el continente, así como su enorme potencial. Se destaca la idea de que América Latina, con su vigor joven y sus vastos recursos, puede transformarse en un paraíso si se aprovechan adecuadamente sus posibilidades y se fomenta un diálogo sincero entre sus distintas generaciones. La intervención concluye con una advertencia sobre los riesgos de construir una paz basada en el miedo, y en cambio aboga por una paz fundada en la justicia, la caridad y el amor fraternal. Toda la entrevista se configura como un llamado a la autenticidad, a la revisión de la praxis eclesial y al compromiso ético tanto de la Iglesia como de los individuos, enfatizando que la verdadera defensa de la fe reside en la capacidad de transformar las contradicciones del mundo en oportunidades de renacimiento espiritual y social.

By Julio Scherer García · First published 1968 · Genre: Biography/Interview, Religious, Political · 3933 palabras

Primeras líneas

Padre general de la Compañía de Jesús de 1965 a 1983, el vasco Pedro Arrupe se distinguió por su indiscutible compromiso con los marginados del mundo y, sobre todo, por su actuación crítica con respecto a los errores de la Iglesia católica. En junio de 1968 le reveló a Julio Scherer todo el sustrato de su fe, y en particular de su ideología social de avanzada.

ROMA. - Después de 2,000 años de historia cristiana, el catolicismo no tiene más que el 16 por ciento de la población mundial y va perdiendo terreno.

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entrevista · diálogo · teología · Iglesia católica · Jesuitas · siglo XX · movimientos sociales · modernidad · reforma · política religiosa · compromiso social · historia

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Entrevista a Jesús Pedro Arrupe en 1968 figura en Textopian como artículo de Julio Scherer García, con fecha de 1968 d. C.

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