Explore "Pasado pendiente" by Hector Aguilar Camin on Textopian. Read with annotations and highlights.
Íbamos a salir temprano a Monterrey, pero habíamos celebrado juntos la noche anterior, hasta muy tarde, no sé qué felicidad ahora olvidada, de modo que a las seis de la mañana, mientras el sol crecía rojo y redondo sobre los hangares neblinosos, veníamos al aeropuerto metidos en nuestras propias brumas, hendidas a su vez, como las de la mañana, por el rojo residuo del alcohol y la vaga aspiración del sueño. Inútil esfuerzo: el avión, como siempre entonces, tenía un retraso previsto de cuatro horas, así que nos fuimos a un extremo desierto de la sala de espera y acampamos en una hilera de asientos vacíos, para dormir torcidos las dos horas que nos faltaban.
Despertamos en efecto a las dos horas y faltaban todavía dos para abordar, así que le dije a Lezama, aunque fueran las diez de la mañana: "Esta situación exige un wisqui doble", a lo que Lezama replicó críticamente, con su habitual fervor abstemio: "Y una cuba doble para mí". Bebimos rápido la primera, como para despertar, al cabo de lo cual comenté filosóficamente: "Quiero otra". Con su habitual moderación alcohólica, me respondió Lezama: "Doble también para mí". Las pedimos y volvimos, por fin serenos, a nuestro rincón desértico, silenciosos todavía pero ya tocados por el fuego sagrado de la euforia que recordábamos de la noche pasada y que anticipaba su fiesta para el día por transcurrir.