Explore "Deshoras" by Julio Cortázar on Textopian. Read with annotations and highlights.
El que me presentó a Ciclón Molina fue el petiso Juárez una noche después de las peleas, al poco tiempo Juárez se fue a Córdoba por un trabajo pero yo seguí encontrándome cada tanto con Ciclón en ese café de Maipú al quinientos que ya no está más, casi siempre los sábados después del box. Posiblemente hablamos de Mario Pradás desde la primera vez, Juárez había sido uno de los hinchas más rabiosos de Mario, aunque no más que Ciclón porque Ciclón fue sparring de Mario cuando se preparaba para el viaje a Estados Unidos y se acordaba de tantas cosas de Mario, la forma en que pegaba, sus famosas agachadas hasta el suelo, su hermosa izquierda, su coraje tranquilo.
Todos habíamos seguido la carrera de Mario, era raro que nos encontráramos después del box en el café sin que alguien se acordara en cualquier momento de Mario, y siempre entonces había un silencio en la mesa, los muchachos pitaban callados, y después venían los recuentos, las precisiones, a veces las polémicas sobre fechas, adversarios y performances. Ahí Ciclón tenía más para decir que los otros porque había sido sparring de Mario Pradás y también lo había tratado como amigo, nunca se le olvidaba que Mario le había conseguido la primera preliminar en el Luna Park en una época en que el ring estaba más lleno de candidatos que un ascensor de ministerio.