Read "El cocodrilo" by Fyodor Dostoevsky online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Si soñé con monos, supongo que sería por haberlos visto en el establecimiento del cocodrilero. Por lo que se refiere a Elena Ivánovna era cosa distinta.
Empezaré por decir que yo la amaba. Pero me apresuro a añadir -y me apresuro con la velocidad de un expreso- que la amaba como un padre. Ni más ni menos. Llego a esa conclusión porque había sentido muchas veces el incontenible deseo de besar su cabecita o sus sonrosadas mejillas. Y aunque nunca llegué a hacerlo, confieso que no me hubiera negado a besarla incluso en los labios. Y no ya en los labios, sino en los dientecitos que aparecían de modo tan encantador, semejantes a una sarta de perlas igualitas, cada vez que ella se reía. Y ella reía con extraordinaria frecuencia. En sus efusiones de cariño, Iván Matvéich la llamaba su «lindo desatino», apelación en grado sumo justa y adecuada. Era una mujer bombón, y nada más. Por ello, no comprendo cómo se le había ocurrido ahora al propio Iván Matvéich ver en su esposa a nuestra Eugenia Tour rusa. Sea como fuera, y dejando a un lado los monos, mi sueño me produjo una impresión de lo más grata.