Explore "El escritor y sus fantasmas" by Ernesto Sábato on Textopian. Read with annotations and highlights.
Es artificioso poner fechas exactas a la rebeldía romántica, si por tal debemos entender su sentido más profundo: la reivindicación de los valores vitales frente a los puros valores del intelecto. Es un vasto, complejo y sutil movimiento que nunca cesó de existir desde el momento mismo en que los griegos decretan la excomunión del cuerpo y sus pasiones. A veces abiertamente, otras veces en secreto y con aviesa perversidad (irónicamente en el terreno mismo del adversario, como en la novela de Diderot), esa invencible fuerza del hombre concreto no desapareció jamás, hasta que estalló con toda su potencia a fines del siglo XVIII en un movimiento que arrasaría en el mundo entero con las ideas tan trabajosamente levantadas por el racionalismo.
Desde el Renacimiento hasta la Revolución Francesa, esas fuerzas insurgieron no sólo en el arte (en que son condición previa e indispensable, cualesquiera sean las prestigiosas doctrinas que dominen oficialmente), sino en el mismo pensamiento; pensadores como Pascal en pleno siglo XVII, escritores como Swift, en Inglaterra, y filósofos como Vico en la propia Italia abren el camino al hombre que en el siglo siguiente haría la proclamación de los Derechos del Corazón. A través de sociedades ocultistas que mantuvieron de modo secreto el Saber Tradicional, en esotéricos como Claude de Saint-Martin y Fabre d'Olivet, en taumaturgos charlatanes como Cagliostro, en místicos como Swedenborg, que abandonan la ciencia para entregarse a la magia, y, en fin, en el territorio mismo del enemigo, en teorías como las del «magnetismo animal».