Explore "Tiempos recios" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Crispín Carrasquilla era hijo de un empleado de los Ferrocarriles y desde que tuvo uso de razón soñó con ser militar. Su padre le alentaba ese sueño, pero su madre, en cambio, hubiera preferido que fuera ingeniero o médico. Había nacido en un pueblito de Huehuetenango, San Pedro Nécta, cerca de la frontera con México. Pasó buena parte de su infancia trasladándose de un lugar a otro porque a su padre los Ferrocarriles lo movían con frecuencia de destino. Hasta que al fin lo fijaron en la Estación Central, en la ciudad de Guatemala, donde Crispín pudo ir a un colegio público mejor que las escuelitas provincianas donde cursó la primaria.
No era muy estudioso, pero sí buen deportista. Y desde muy joven, casi niño, practicó mucha natación porque, le dijeron, ese deporte ayudaba a crecer; temía que su baja estatura fuera un obstáculo para el ingreso a la Escuela Politécnica, pues había una altura mínima que se exigía a los aspirantes. Estuvo muy angustiado con este tema porque le faltaban algunas décimas para alcanzarla. Seguramente el día más feliz de su vida fue aquel en el que supo que había sido admitido a la Escuela Militar, no entre los primeros pero tampoco entre los últimos. Así transcurrieron los tres primeros años en que fue caballero cadete: ni excelente ni pésimo alumno, siempre en un punto intermedio, cumplidor en los estudios y, eso sí, muy esforzado en las maniobras militares y los ejercicios físicos.