Read "Salambó" by Gustave Flaubert online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Doce horas después, solo quedaba de los mercenarios un montón de heridos, de muertos y de moribundos.
Amílcar, saliendo bruscamente del fondo del desfiladero, había bajado por la pendiente occidental que mira a Hippo-Zarita, y como el espacio en este sitio era más ancho, allí había atraído a los bárbaros. Narr-Habas los había envuelto con su caballería; el Sufeta, en tanto, los rechazaba y aniquilaba; además, estaban materialmente vencidos por la pérdida del zaimph; los mismos que no cuidaban de él, sintieron angustia y debilidad. Amílcar, sin pretender vivaquear en el campo de batalla, se retiró algo más lejos, a la izquierda, sobre unas alturas desde las cuales los dominaba.