Read "Salambó" by Gustave Flaubert online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Apenas habían entrado los cartagineses en sus casas, se espesaron las nubes; aquellos que todavía miraban al coloso sintieron caer gruesas gotas sobre sus frentes y empezó a llover recio.
Siguió lloviendo a cántaros toda la noche; retumbaba el trueno; era la voz de Moloch, que había vencido a Tanit, la cual, ahora fecundada, abría su vasto seno en lo alto del firmamento. A veces se la veía en un claro del cielo, extendida sobre almohadones de nubes; luego las tinieblas volvían a ocultarla como si, demasiado fatigada, quisiera dormirse. Los cartagineses, que creían que el agua era hija de la luna, gritaban para facilitar su tarea.