Explore "El evangelio del Pseudo-Tomás" by Pierre Crépon on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando el maestro Zaqueo oyó al niño exponer tantas y tales cosas sobre la primera letra, se quedó confundido por su sabiduría, y dijo a los asistentes: «Desdichado de mí, yo solo me he procurado esta causa de pesar. Me he cubierto de vergüenza por traer a mi casa a este niño. Así pues, hermano José, tómalo contigo y llévatelo, porque yo no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de sus palabras en modo alguno. Este niño no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el mismo fuego, y quizá haya sido engendrado antes de la creación del mundo. ¿Qué vientre lo ha llevado? ¿Qué pechos lo han nutrido? Lo ignoro. Ay de mí, amigo mío. Este niño me aturde. No puedo seguir su pensamiento. He cometido un grave error: quería tener un discípulo y me he encontrado con un maestro. Me doy perfecta cuenta, amigos, de mi confusión, pues, viejo y todo, me he dejado vencer por un niño.
Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la muerte por causa de este muchacho, pues en este momento no puedo mirarle cara a cara. ¿Qué responderé cuando digan todos que he sido derrotado por un rapaz? ¿Y qué podré explicar acerca de lo que él me ha dicho acerca de las líneas de la primera letra? Yo no conozco ni el comienzo ni el fin de este niño. Yo te conjuro, pues, hermano José, a que te lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda; es un Dios o un ángel, no lo sé».