Explore "Un extraño amanecer" by Cipriano Campos Alatorre on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fuera de las mantas desteñidas de lana, asomaron dos pies enormes, bronceados; pero sin duda alguna, bellos. Nada de torceduras o deformidades que acusaran el uso del calzado. Alto el empeine, los dedos fuertes, perfectos; parecían modelados en barro por las manos diestras de un artífice indígena. Aquellos dedos se desperezaron, abriéndose ligeramente entre sí, contentos de recibir el fresco matutino. Esta impresión cundió rápidamente por el cuerpo de Sotero Ortuño, y removió la niebla viscosa del sueño. Comenzóse a despejar el cerebro, y vino una agradable sensación de bienestar:
-¡Arreee! . ¡Mula! .