Explore "Sobre el fascismo" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
El trabajo al que la preparación política electoral somete al partido popular merece ser seguido con un poco de seriedad y examinado con atención superior a la que le prestan no sólo los órganos del fascismo, sino también los de las demás corrientes políticas italianas. Se ha adquirido la costumbre de considerar las fracciones en que se divide el partido popular de un modo muy mecánico, independientemente de cualquier examen de las fuerzas reales que sirven de base a estas corrientes. Y sin embargo, el caso del partido popular es precisamente uno en el cual las expresiones "derecha, izquierda y centro" no significan nada por sí solas, sino que adquieren significado sólo en relación con la estructura de los grupos sociales que se han confundido durante cierto tiempo en el organismo unitario del partido. El problema que debe plantearse, a nuestro juicio, no es el del predominio de la derecha o la izquierda, sino el de ver si la preparación política de las elecciones podrá ofrecer a estos diversos grupos sociales la ocasión de encontrar cada uno de ellos su propia definición y su propio camino.
El fascismo considera como un gran triunfo el haber obtenido la separación del tronco unitario del partido de un grupo de "extrema derecha". Sin embargo, eso puede discutirse. El "grupo de extrema derecha" es el grupo de los viejos católicos reaccionarios: aristocracia clerical, propietarios de tierras, ligados ya no tanto al respeto a la Constitución del Estado italiano sino a la conservación del orden social existente. Que se trata de grupos constitucionales, en el sentido estricto de la palabra, lo demuestra el hecho de que fueron el alma de la oposición clerical al Estado italiano en sus primeras décadas de vida y que se vincularon al Estado italiano sólo cuando pareció y fue necesario sostenerlo para evitar la acción de los obreros y campesinos en su contra. Pero Giolitti, el típico hombre de Estado conservador italiano, resolvió el problema de atar así estos grupos en forma mucho más brillante que la puesta en práctica hoy por el fascismo. Su solución permitía a los católicos reaccionarios mantener las adherencias de masas que a ellos les ofrecía el aparato democrático de la Iglesia, explotar este aparato en el periodo electoral para la lucha contra los partidos de clase y transformar las fuerzas así agrupadas en sostén permanente del Estado. El "pacto Gentiloni" fue la esquematización evidente de este sistema.