Explore "Sobre el fascismo" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
La crisis radical del régimen capitalista, iniciada en Italia, como en todo el mundo, con la guerra, no ha sido eliminada por el fascismo. El fascismo, con su método de gobierno represivo, hizo muy difícil e, incluso, casi impidió totalmente las manifestaciones políticas de la crisis general capitalista; pero no ha conseguido una detención de ésta, y mucho menos una recuperación y un desarrollo de la economía nacional. Generalmente se dice e incluso nosotros los comunistas solemos afirmar que la actual situación italiana se caracteriza por la ruina de las clases medías: esto es cierto, pero debe ser entendido en todo su significado. La ruina de las clases medias es deletérea porque el sistema capitalista no se desarrolla, sino que por el contrario sufre una contracción: no es un fenómeno en sí, que pueda ser examinado y a cuyas consecuencias pueda proveerse independientemente de las condiciones generales de la economía capitalista; ésta es la misma crisis del régimen capitalista que no logra ya y ya no podrá lograr satisfacer las exigencias vitales del pueblo italiano, que no logra asegurar a la gran masa de italianos el pan y el techo. El que la crisis de las clases medias esté hoy en primer plano es sólo un hecho político contingente, y sólo la forma del periodo que precisamente por esto llamamos "fascista". ¿Por qué? Porque el fascismo surgió y se ha desarrollado en el terreno de esta crisis en su fase incipiente, porque el fascismo ha luchado contra el proletariado y ha llegado al poder explotando y organizando la inconsciencia y el borreguismo de la pequeña burguesía ciega de odio contra la clase obrera que, con la fuerza de su organización, lograba atenuar los contragolpes de la crisis capitalista.
Porque el fascismo se agota y muere precisamente porque no ha mantenido ninguna de sus promesas, no ha satisfecho ninguna esperanza, no ha aliviado ninguna miseria. Ha quebrantado el impulso revolucionario del proletariado, ha disuelto los sindicatos de clase, ha disminuido los salarios y aumentado los horarios; pero eso no bastaba para asegurar una vitalidad ni siquiera restringida al sistema capitalista; por ello era necesaria también una disminución del nivel de vida de las clases medias, el despojo y el saqueo de la economía pequeñoburguesa y con ello el sofocamiento de toda libertad y no sólo de las libertades proletarias, y de ahí la lucha no sólo contra los partidos obreros, sino también y especialmente, en una fase determinada, contra todos los partidos políticos no fascistas, contra todas las asociaciones no controladas directamente por el fascismo oficial.