Sobre el fascismo by Antonio Gramsci — Read

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1] La fisonomía de la lucha de clases en Italia se caracteriza en el momento actual por el hecho de que los obreros industriales y agrícolas están irremisiblemente determinados, en todo el territorio nacional, a imponer en forma explícita y violenta la cuestión de la propiedad de los medios de producción. La agudización de las crisis nacional e internacional que disminuyen progresivamente el valor de la moneda, demuestra que el capital está extenuado: el orden actual de producción y de distribución no consigue ya satisfacer ni siquiera las exigencias más elementales de la vida humana y sólo subsiste porque es ferozmente defendido por la fuerza armada del Estado burgués; todos los movimientos del pueblo trabajador italiano tienden irresistiblemente a llevar a cabo una gigantesca revolución económica, que introduzca nuevos modos de producción, un nuevo orden en el proceso productivo y distributivo, que dé a la clase de los obreros industriales y agrícolas el poder de iniciativa en la producción, arrancándolo de las manos de los capitalistas y de los terratenientes.

2] Los industriales y los terratenientes han realizado la máxima concentración de disciplina y poderío de clase: una consigna lanzada por la Confederación General de la Industria Italiana halla inmediata realización en cada fábrica. El Estado burgués ha creado un cuerpo armado mercenario[1] destinado a funcionar como instrumento ejecutivo de la voluntad de esta nueva y fuerte organización de la clase propietaria que tiende, a través del lock out aplicado en gran escala y del terrorismo, a restaurar su poder sobre los medios de producción, obligando a los obreros y campesinos a dejarse expropiar una multiplicada cantidad de trabajo no pagado. El último lock out en las industrias metalúrgicas turinesas ha sido un episodio de esta voluntad de los industriales de poner el pie sobre la cabeza de la clase obrera: los industriales han aprovechado la falta de coordinación y de concentración revolucionaria en las fuerzas obreras italianas para tratar de destruir la solidaridad del proletariado turinés y borrar de la conciencia de los obreros el prestigio y la autoridad de las instituciones de fábrica (consejos y comisarios de sección) que habían iniciado la lucha por el control obrero. La prolongación de las huelgas agrícolas en Novarese y Lomellina demuestra cómo los propietarios de tierras están dispuestos a acabar con la producción para reducir a la desesperación y al hambre al proletariado agrícola y someterlo implacablemente a las más duras y humillantes condiciones de trabajo y de existencia.

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