Explore "Sobre el fascismo" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
¿Qué es el fascismo, observado a escala internacional? Es el intento de resolver los problemas de producción y de cambio con ametralladoras y revólveres. Las fuerzas productivas han sido arruinadas y destrozadas en la guerra imperialista: veinte millones de hombres en la flor de la edad y de la energía han sido asesinados: otros veinte millones han quedado inválidos; las miles y miles de conexiones que unían los diversos mercados mundiales han sido violentamente destruidas; las relaciones entre ciudad y campo, entre metrópoli y colonias, han sido trastornadas; las corrientes de emigración, que restablecían periódicamente los desequilibrios entre el exceso de población y la potencialidad de los medios productivos en las naciones, han sido profundamente turbadas y no funcionan ya normalmente. Se ha creado una unidad y simultaneidad de crisis nacionales que hace agudísima e incurable la crisis general. Pero existe un estrato de la población en todos los países -la pequeña y mediana burguesía- que cree poder resolver estos problemas gigantescos con las ametralladoras y los revólveres, y este estrato alimenta al fascismo, da sus efectivos al fascismo.
En España la organización de la pequeña y mediana burguesía en grupos armados se ha realizado antes que en Italia, ha sido iniciada desde los años 1918 y 1919. La guerra mundial hundió a España en una crisis terrible antes que a los demás países: los capitalistas españoles habían saqueado el país y vendido todo lo vendible ya desde los primeros años de la conflagración. La Entente pagaba más que todo lo que pudiesen pagar los consumidores españoles pobres, y los propietarios vendieron a la Entente toda la riqueza y las mercancías que hubieran debido servir a la población nacional. Ya en 1961, España era uno de los países europeos más ricos financieramente, pero uno de los más pobres en mercancías y energías productivas. El movimiento revolucionario se hizo impetuoso, los sindicatos organizaron a casi la totalidad de las masas industriales, las huelgas, los lock outs, los estados de sitio, la disolución de las cámaras del trabajo y de las Ligas, los asesinatos, los fusilamientos en las calles se convirtieron en el pan cotidiano de la vida política. Se formaron los fasci (los somatén) antibolcheviques; éstos se constituyeron inicialmente, como en Italia, con personal militar, en las juntas de los oficiales, pero rápidamente ampliaron sus bases, hasta llegar a enrolar, como en Barcelona, a 40 000 hombres armados. Siguieron la misma táctica que los fascistas en Italia: agresión a los jefes sindicalistas, violenta oposición a las huelgas, terrorismo contra las masas, oposición a toda forma organizativa, ayuda a la policía regular en las represiones, en los arrestos, ayuda a los esquiroles en las agitaciones de huelga y en los lock outs. Desde hace tres años España se debate en esta crisis: la libertad pública se suspende cada quince días, la libertad personal se ha convertido en un mito, los sindicatos obreros operan en gran parte clandestinamente, las masas obreras están hambrientas y desesperadas, las grandes masas populares están reducidas a condiciones de salvajismo y de barbarie indescriptibles. Y la crisis se acentúa, y se ha llegado ya al atentado individual.