Sobre el fascismo by Antonio Gramsci — Read

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La política que los agrarios ejercen en Italia va adquiriendo cada vez mayor valor para los obreros, a medida que va precisándose. Los agrarios no son únicamente los arbitros de la situación en las zonas rurales; pues esto les sirve hasta para otras miras, menos conocidas, pero con gran diferencia mucho más importantes desde el punto de vista de sus intereses de clase. Es un hecho que los agrarios son actualmente los amos de los bancos. Ser dueños de los bancos quiere decir, en pocas palabras, tener en sus manos también el destino de las industrias, He aquí de qué manera la clase obrera se ve inmediatamente unida a la clase de los campesinos, y he ahí por qué el proletariado de la ciudad debe seguir con atención todo lo que sucede entre los trabajadores del campo. Los agrarios, oprimiendo a la clase de los campesinos, se proponen lograr también el sometimiento de los obreros de las ciudades. En este sentido, hablando del fascismo rural, que tiene su central en la región boloñesa, nosotros hemos sostenido siempre que los obreros no pueden desinteresarse del modo como se resuelve la crisis del fascismo. Si los campesinos siguen siendo aterrorizados en los campos, los obreros resentirán por su parte los efectos de este estado de cosas. Por otro lado, no es solamente la violencia en el campo lo que determina la crisis en la ciudad. Las industrias no podrán alcanzar su desarrollo normal mientras no se liberen de la influencia de estos aventureros del campo, convertidos en capitanes de industria, sin ningún mérito propio específico. ¿Es posible que esto suceda por un proceso evolutivo de la política interna del Estado, esto es, sin determinar choques y oposiciones violentas? El intento del partido popular de modificar las relaciones entre campesinos y propietarios, tratando de asociar el trabajo al capital sólo puede estar destinado al fracaso. Incluso en la cuestión de las revocaciones de los contratos agrícolas se revela la impotencia del partido popular y de cualquier otro partido que siga sus pasos.

Respecto a los populares, los diputados agrarios no representan más que una pequeña minoría. Pero la fuerza efectiva de los diputados agrarios en la misma esfera gubernamental supera la fuerza de los populares. No es el caso de hablar nuevamente de la debilidad de las instituciones parlamentarias. Basta con demostrar que lo que cuenta hoy no es el número de diputados, sino la fuerza organizada que se posee en el país. Por esto los agrarios son mucho más fuertes que los populares. ¿Acaso el episodio de Treviso no nos dice que los populares son prisioneros de los agrarios o, si no prisioneros, impotentes frente a sus acciones? En Treviso fue destruido un diario popular; las mismas sedes de las organizaciones populares son asaltadas y devastadas.

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