Explore "La privatización del estrés" by Mark Fisher on Textopian. Read with annotations and highlights.
En su investigación sobre la cultura del trabajo precario y el consumo digital, Ivor Southwood cuenta una historia en primera persona: en un momento en el que se encontraba subempleado y viviendo a base de contratos de corto plazo que conseguía en agencias de empleo de un momento para otro, una mañana tuvo la mala idea de ir al supermercado.[31] Al volver a casa encontró en su e-mail un mensaje de una agencia que le ofrecía trabajo por el día. Llamó a la agencia, pero le dijeron que el trabajo ya había sido asignado y le reprocharon su desconcentración. «Diez minutos en la calle es un lujo que un trabajador freelance no se puede tomar», relata Southwood. De estos trabajadores se espera que se queden en la puerta de la fábrica, con las botas puestas, cada mañana sin falta.[32] En estas condiciones:
la vida se vuelve precaria. Planear se hace difícil y las rutinas se tornan imposibles. El trabajo puede empezar o terminar en cualquier momento, y la responsabilidad de crear la próxima oportunidad y de surfear entre distintas tareas recae en el trabajador. El individuo debe encontrarse en un permanente estado de alerta. El ingreso regular, los ahorros, la categoría de ocupación fija ya son restos de otro mundo histórico.[33]