Explore "Los puntos suspensivos de Montale" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
No sé si existe una historia orgánica de la literatura jamás escrita, de los libros hechos de páginas blancas, como aquel tan famoso que Virginia Woolf le regaló a una amiga suya, presentándoselo como si fuera su obra más personal y complicada; el arte contemporáneo es ciertamente rico -en una trama continua de pasión y mistificación- de esos silencios y ausencias, de vacíos en los que se quiere reconocer a la única o más auténtica expresión de la vida, o sea la imposibilidad de vivirla y representarla. Naturalmente hay diferencia ente unos silencios y otros, entre una página en blanco que con su vacío alude a sentimientos y valores inexpresados e inexpresables y las páginas blancas de los cuadernos que, en una papelería, esperan al cliente.
El documento que puedo poner a disposición del historiador de la literatura de páginas blancas forma parte sin duda de los textos significativos, en los cuales el vacío, el espacio no colmado por las palabras, constituye un mensaje, dice algo. Se trata de una hoja a cuadros arrancada de un bloc de notas que Eugenio Montale me remitió, hace doce años, a través de una amiga común, Nora Baldi. En ese trozo de papel está escrito, con una escritura un poco trémula, solamente el nombre del destinatario, es decir, el mío, y dos líneas más abajo el del remitente, la firma de Montale; las dos líneas están marcadas con una serie de puntos.