Explore "El Danubio" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
En Passau confluyen tres ríos: el pequeño Ilz y el grande Inn se vierten en el Danubio. Pero ¿por qué el río formado por su confluencia, que corre hacia el mar Negro, debe llamarse y ser el Danubio? Hace un par de siglos Jacob Scheuchzer, en su Hidrographia Helvetiae, página 30, señalaba que el Inn, en Passau, es más amplio, más caudaloso y más profundo que el Danubio y lleva también un recorrido más largo a sus espaldas. El doctor Metzger y el doctor Preusmann, que han medido los pies de anchura y de profundidad de los dos ríos, le dan la razón. ¿De modo que el Danubio es afluente del Inn, y Johann Strauss compuso el vals del Inn azul, que, además, podría reivindicar con mayor derecho ese color? Es evidente que, después de haber decidido escribir un libro danubiano, no puedo aceptar esta teoría, de la misma manera que un profesor de teología en una universidad católica no puede negar la existencia de Dios, el objeto de su ciencia.
Por fortuna acude en mi ayuda precisamente la ciencia, la perceptología, según la cual si dos ríos mezclan sus aguas se considera río principal aquel que, en la confluencia, forma un ángulo mayor con el curso que prosigue. El ojo percibe (¿establece? ) la continuidad y la unidad de ese río y percibe el otro como afluente suyo. Confiémonos, pues, a la ciencia y evitemos al máximo, por prudencia, observar a fondo la confluencia de las tres aguas en Passau y comprobar a fondo la anchura de ese ángulo, porque el ojo, a fuerza de mirar durante largo rato un punto, se vela y desdobla las figuras, dando al traste con la claridad de la percepción y amenazando con provocar desagradables sorpresas al viajero del Danubio.