Explore "El Danubio" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
En Grein ya no existen los abismos y remolinos descritos por Eichendorff, que asustaban a los viajeros y engullían barcas y buques; obras adecuadas, propiciadas ya por María Teresa pero llevadas a término en épocas recientes, han tranquilizado las aguas del Danubio, sumidas esta mañana en nieblas que el sol ya está consiguiendo evaporar. El viejo teatro de la ciudad, contiguo a la cárcel, desde la cual los presos podían atisbar el espectáculo a través de los barrotes purificando aristotélicamente su ánimo de las criminales pasiones, está en silencio, y unos pocos metros más abajo, en el río, en la última niebla, los patos fluctúan torpemente heráldicos y familiares, como aburguesados pájaros de las tormentas que sugieren lejanías septentrionales pero no se apartan del embarcadero de casa.
En estos parajes vivía Strindberg, con su mujer austríaca; encontraba, dicen los estudiosos, inspiración para Infierno y Hacia Damasco. Miro a mi alrededor; es fácil imaginar lo que podía sugerir este paisaje desvaído a la nostalgia romántica de Eichendorff, pero es arduo entender qué podía leer en él el furor visionario del sueco.