Explore "El Danubio" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
¿Jurar por el Danubio que el canalón es el Danubio? En esta historia falta el fundamento inicial, la base que sostiene el todo; también el canalón que alimenta las fuentes se alimenta de las fuentes. Nos hallamos ya en plena civilización danubiana, en el mundo de la Acción Paralela, el comité musiliano que para celebrar el septuagésimo aniversario del reinado de Francisco José quiere exaltar el principio fundador de la civilización austríaca -y de la europea tout court- pero no lo encuentra y descubre entonces que toda la realidad ha saltado por los aires, que su artificioso edificio se apoya en la nada.
El canalón que inunda el terreno del cual se alimenta puede ser una capciosa deducción de estudiosos en vacaciones, pero es cierto que en Donaueschingen, la fuente acreditada, el Danubio se vierte en el Brigach, o sea, en un afluente de sí mismo. En la copa redonda que recoge el manantial, una placa dice que, tiempo atrás, el auténtico Danubio, el pequeño río originario, corría paralelo al Brigach y confluía, pasados dos kilómetros, con el propio Brigach y con el Breg, formando un único río llamado precisamente Danubio, pero que, desde 1820, una tubería subterránea conduce las aguas de la fuente primaria y las arroja al Brigach. El auténtico y verdadero Danubio tiene entonces una longitud de doscientos metros, es un mínimo afluente del Brigach; pero el Danubio oficial comienza poco después, en la mencionada confluencia del propio Brigach, del Bregy, para ser rigurosos, también del regato Musel, un pequeñísimo arroyuelo que procede de Bad Dürnheim y que se puede vadear de un salto. Veinte o treinta kilómetros más allá, en Immendingen, el Danubio desaparece, por lo menos parcialmente; se hunde entre las grietas de las rocas y reaparece, cuarenta kilómetros más al sur, con el nombre de Aach, para verterse en el lago de Constanza y por lo tanto en el Rin, acerca de cuyas fuentes se discute tanto como de las danubianas. Así pues, en parte, el Danubio es un afluente del Rin, y desemboca ya no en el mar Negro sino en el mar del Norte: triunfo del Rin sobre el Danubio, desquite de los nibelungos sobre los hunos, predominio de Alemania sobre la Mitteleuropa.