Explore "El Danubio" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
En la antigua ciudad fundada por los antiguos germanos abundan las torres, entre las que resalta, graciosa y esbelta, la del Caballo Blanco, el legendario corcel de quince pies de longitud que cruzaba el Danubio de un salto. Al igual que la vecina Dillingen, Lauingen tiene una tradición de estudios teológicos, colegios y seminarios, un aura de silenciosa y recogida religiosidad suaba, aquella interioridad absorta y humildemente amable que caracteriza, pese al estruendo de las feroces luchas confesionales, a la parroquia campestre alemana y sobre todo la de Suabia, aunque Lauingen, desde 1269, forme parte oficialmente de Baviera. La pequeña ciudad es un lugar de colegios, como el Gymnasium Illustre, construido por Wolfang, conde del Palatinado, en 1561 y eliminado ahora por la historia; un lugar de párrocos, de pastores y de preceptores, como Deigele, llamado el Mendelssohn suabo y autor de cantos eclesiásticos que, todavía hoy, en alguna iglesia de pueblo, entonan una sumisa confianza en Dios y un sentimiento que casi se podría definir de felicidad, aunque también se sienta en él la sombra, la brevedad y la nada de la vida. En Lauingen nació Alberto Magno, el maestro de Santo Tomás, cuya estatua domina ahora el Ayuntamiento; en su De animalibus, el santo enciclopédico habla también de los peces que había tenido ocasión de observar, afirma, en su Danubio natal.
En la provincia alemana del siglo XVIII, entre Suabia y Baviera, se mueven en sus pequeñas peregrinaciones los preceptores y los párrocos de Jean Paul; el escritor les sigue a lo largo de sus caminos campestres y a lo largo del camino de su vida con su manera de construir sinuosa, embrollada, exasperadamente hipotética y tentacular en la que Ladislao Mittner descubría el intento de reproducir en la sintaxis el móvil nexo del Uno-Todo y la aproximación asintótica al inalcanzable infinito.