Explore "Las maniobras del Vaticano" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Ernesto Vercesi ha iniciado la publicación de una obra, I papi del secolo XIX, cuyo primer volumen, ya aparecido, trata sobre Pío VII (Turin, Società Editrice Internazionale). Para un estudio de la Acción Católica es necesario estudiar la historia general del papado y su influencia en la vida política y cultural del siglo XIX (tal vez, incluso, desde el tiempo de las monarquias iluminadas, del giuseppinismo[24] etc., que es el «prefacio» a la limitación de la Iglesia en la sociedad civil y política. El libro de Vercesi está también escrito contra Croce y su Storia di Europa. Parece que lo jugoso del libro puede resumirse en estas palabras: «El siglo XIX atacó al cristianismo en sus más diversos aspectos, sobre el terreno político, religioso, social, cultural, histórico, filosófico, etc. El resultado definitivo fue que, al atardecer del siglo XIX, el cristianismo en general, el catolicismo romano en especial, era más fuerte, más robusto que al alba del mismo siglo. Éste es un hecho que no puede ser impugnado por los historiadores imparciales».
Que puede ser «impugnado» resulta sólo de este hecho: que el catolicismo se ha convertido en un partido más entre los otros, pasando del goce incontrastable de ciertos derechos a la defensa de los mismos y a su reivindicación en cuanto quedaron perdidos. Que en algunos aspectos la Iglesia haya reforzado sus organizaciones es en verdad incontrastable: que sea más concentrada, que haya estrechado las filas, que haya fijado mejor ciertos principios y ciertas directivas, sí, pero esto significa, precisamente, una menor influencia en la sociedad y, por lo tanto, la necesidad de la lucha y de una más denodada milicia. Es también verdad que muchos Estados no pelean ya con la Iglesia, pero es porque quieren servirse de ella y subordinarla a sus propios fines. Se podría hacer una lista de actividades específicas en las que la Iglesia cuenta muy poco o se ha refugiado en posiciones secundarias; en algunos aspectos, desde el punto de vista de la creencia religiosa, es además cierto que el Catolicismo se redujo, en gran parte, a una superstición de campesinos, de enfermos, de viejos y de mujeres.