Explore "Las maniobras del Vaticano" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
CATÓLICOS integrales. Los «católicos integrales»[62] tuvieron mucha suerte durante el papado de Pío X; representaron una tendencia europea del catolicismo políticamente de extrema derecha, pero naturalmente eran más fuertes en ciertos países, como Italia, Francia, Bélgica, donde, de maneras diversas, las tendencias de izquierda en política y en el campo intelectual se hacían sentir con más fuerza en la organización católica. En Bélgica, durante la guerra, los alemanes secuestraron una gran cantidad de documentos reservados y secretos de los «integrales», enseguida publicados, y se tuvo así la prueba suficiente de que los «integrales» habían constituido una verdadera y propia asociación secreta para controlar, dirigir, «purgar» el movimiento católico en todos sus grados jerárquicos, con claves, comisarios, correspondencia clandestina, agentes de espionaje, etc.
El jefe de los «integrales» era monseñor Umberto Benigni, y una parte de la organización estaba constituida por el Sodalitium Pianum (de Papa Pío V). Monseñor Benigni, muerto en 1934, era un hombre de gran capacidad teórica y práctica y de una actividad increíble: escribió, entre otras, una obra monumental: La storia sociale della Chiesa, de la que han aparecido cuatro volúmenes de más de 600 páginas cada uno, en gran formato, editados por la Casa Haepli. Como aparece en la Civilità cattolica, Benigni no ha interrumpido jamás su labor conspiradora en lo interno de la Iglesia, no obstante la dificultad en que se encontraron los «integrales» por el curso de la política de Pío XI, dudosa, titubeante, tímida, pero aun con dirección popular democrática por la necesidad de crear fuertes masas de Acción Católica. Los «integrales» apoyaban en Francia el movimiento de la Action Francaise[63], fueron contra Sillon[64], en todas partes están contra el modernismo[65] político y religioso. Frente a los jesuitas asumían una actitud casi jansenista[66] o sea, de gran rigor moral y religioso, contra toda forma de laxitud, de oportunismo, de centrismo. Los jesuitas, naturalmente, acusan a los «integrales» de jansenismo (de hipocresía jansenista), y más aún, de hacer el juego a los modernistas (teologantes): 1) por su lucha contra los jesuitas; 2) porque ensanchaban de tal manera la noción de modernismo que ampliaban, por lo tanto, el blanco, ofreciendo a los modernistas un campo de maniobras comodísimo. De hecho sucedió que en la lucha común contra los jesuitas, «integrales» y modernistas se encontraron en el mismo terreno y colaboraron juntos. (Buonaiuti habría escrito en la revista de Benigni[67]).