Explore "¡Verdaderamente, éste era Hijo de Dios!" by Jorge Mario Bergoglio on Textopian. Read with annotations and highlights.
"Inmediatamente el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba a abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. El Centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: ¡Verdaderamente, éste era Hijo de Dios". (Mt 27, 51-54). Así, con un terremoto y una espectacular conmoción de tierra y cielo se termina la vida de Jesús. Él, "clamando una y otra vez con voz potente, entregó su espíritu" (Mt 27, 50). Luego el entierro provisorio porque apremiaba el tiempo, después el silencio del sábado. ese silencio que penetra cuerpo y alma, que se mete por las hendiduras dolorosas del corazón.
Ahora, "pasado el sábado", otro terremoto encuentra a María Magdalena y a la otra María camino del sepulcro; "de pronto se produjo un gran temblor de tierra: El Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos" (Mt 28, 1-4).