Explore "Garuda o la cigüeña blanca" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Engolfadísimo en sus estudios, el Conde Enrique no tenía voluntad ni / entendimiento sino para continuarlos. En las demás cosas de la vida / estaba sometido siempre al entendimiento y a la voluntad de su hermana / Poldy, a quien él amaba en extremo. Prohibiole ésta que hablase con / nadie del encuentro de la cigüeña, de los versos y de la traducción, y / el Conde Enrique obedeció y se lo calló todo.
No quería Poldy que su madre se enterase de nada. La Condesa viuda era / una señora dotada de un espíritu tan prosaicamente positivo, que sin / duda hubiera destruido con sus discursos todo el caramillo de / suposiciones poéticas que Poldy había levantado y que en manera alguna / quería ella que nadie derribase.