Explore "El maestro raimundico" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
«Mi querido Pepe: Muy a despecho mío vine por aquí para no rebelarme / contra los mandatos de mi señor padre; pero te declaro con franqueza que / ahora me alegro en el alma de haber venido. Este lugar es lindísimo; los / fértiles campos que le rodean hacen un paraíso de sus cercanías; y sus / habitantes son amenos y regocijados. Yo aquí me divierto la mar. Y no / sólo me divierto, sino que, ¿por qué no he de confesártelo? me siento / como nunca me sentí en Madrid, perdidamente enamorado de una mujer. Pero / ¡qué mujer, chico! Es un encanto, un prodigio de bonita. Y no sé decir / si por desgracia o por fortuna, de la más pasmosa severidad de / costumbres. La llaman el Sol de Tarifa, porque de aquella ciudad salió / ella como el sol por oriente. Tal es su apodo significativo. Su / verdadero nombre es doña Marcela Gutiérrez de los Olivares, por ser / viuda del teniente de la clase de sargentos, del mismo apellido, muerto / en Cuba un año ha, a manos de los insurrectos. Llora ella aún a su / difunto marido, con cuya tía, doña Pepa, vive en este lugar en ejemplar / recogimiento, y desdeña y rechaza al enjambre de galanes que la / pretende.
Tremendo es uno de ellos por su obstinación y ferocidad. Es su / nombre Currito el Guapo, y es hermano de la estanquera, mujer también de / notable mérito, muy joven aún y famosa por su hermosura y gallardía. / Currito, tan celoso de su honra como los galanes de Calderón en las / comedias de capa y espada, no consiente que nadie requiebre a la / estanquera si no viene con la buena fin. Y aplicando este modo de / proceder de su casa a la ajena y de su hermana a su pretendida novia, no / consiente tampoco que nadie se acerque a doña Marcela, ni le diga / chicoleos, celándola de suerte, que ella vive aislada, porque Currito / tiene metidos en un puño a casi todos los mozos del lugar. Navaja en / mano es tremendo, y ya que no quiera por piedad abrir a nadie una gatera / en el vientre, lo que es para pintar un jabeque en la cara al propio / lucero del alba, no tiene el menor escrúpulo si se enoja.