Explore "La cabellera de Laura" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.
Madre é hija vivían, si vivir se llama aquello, en húmedo zaquizamí, al cual se bajaba por los raídos peldaños de una escalera abierta en la tierra misma: la claridad entraba á duras penas, macilenta y recelosa, al través de un ventanillo enrejado; y la única habitación les servía de cocina, dormitorio y cámara.
Encerrada allí pasaba Laura los días, trabajando afanosamente en sus randas y picos de encaje, sin salir nunca ni ver la luz del sol, cuidando á su madre achacosa, y consolándola siempre que renegaba de la adversa fortuna. ¡Hallarse reducidas á tal extremidad dos damas de rancio abolengo, antaño poseedoras de haciendas, dehesas y joyas á porrillo! ¡Acostarse á la luz de un candil ellas, á quienes habían alumbrado pajes con velas de cera en candelabros de plata! No lo podía sufrir la hoy menesterosa señora, y cuando su hija, con el acento tranquilo de la resignación, la aconsejaba someterse á la divina voluntad, sus labios exhalaban murmullos de impaciencia y coléricas maldiciones.