El mandil de cuero by Emilia Pardo Bazan — Read

Explore "El mandil de cuero" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.

No creáis que esto que voy á referir sucedió en nuestros días ni en nuestras tierras, ni que es invención ó ficción. Si encierra alguna moraleja aprovechable, consistirá en que la historia tiene sentido y enseñanza. ¡Ay del género humano si la historia se redujese á la opresión del débil por el fuerte, al triunfo de la violencia!

Érase que se era un rey de Persia, á quien muchos llaman Nemrod, pero que según versiones más fundadas debió de llamarse Doac, y fue matador y sucesor de aquel Yemsid cuyo pecado consistía en creerse perfecto. Este Doac era mago, brujo y sabidor; pero en vez de ejercitar su ciencia según la habían ejercitado sus predecesores -- fundando ciudades, enseñando y propagando artes é industrias, venciendo en singular batalla á los _divos_ ó genios del mal, estableciendo las primeras pesquerías de perlas, horadando las primeras minas de turquesas, popularizando el conocimiento del alfabeto y de los signos que trazados sobre ladrillo ó piedra conservan al través de las edades el recuerdo de los hechos insignes, -- el empecatado Doac sólo utilizó su magia para componer y destilar filtros y venenos y refinar ingeniosos suplicios, porque se deleitaba en el dolor, y los gemidos eran para él regalada música. Hasta el reinado de Doac, no sabían los persas cómo desgarra las carnes un haz de varillas, ni cómo aprieta la nuez una soga. Cuando se pregunta qué enseñó Doac á sus súbditos, la crónica responde que enseñó á azotar y ahorcar.

Reading navigation