Explore "Fausto y dafrosa" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.
[2] La aguardaba en el embarcadero á boca de noche, y cuando divisó á lo lejos la barca, que avanzaba al empuje de los brazos fuertes de los remeros, abriendo estela de luz verdosa en el mar fosforescente, al corazón de Fausto se agolpó la sangre, y sus ojos se nublaron.
Venía, ó mejor dicho, la traían, se la entregaban; en su poder iba á estar aquélla por quien tantas veces había pasado la noche en vela, febril, paladeando acíbar, desesperando y mordiéndose los puños de rabia, ó esperando insensatamente.