Explore "Medio siglo con Borges" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Vive en un departamento de dos dormitorios y una salita comedor, en el centro de Buenos Aires, con un gato que se llama Beppo (por el gato de Lord Byron) y una criada de Salta, que le cocina y sirve también de lazarillo. Los muebles son pocos, están raídos y la humedad ha impreso ojeras oscuras en las paredes. Hay una gotera sobre la mesa del comedor. El dormitorio de su madre, con quien vivió toda la vida, está intacto, incluso con un vestido lila extendido sobre la cama, listo para ponérselo. Pero la señora falleció hace varios años. Cuando le pregunto qué personas que haya conocido en la vida lo impresionaron más, es a ella a quien cita primero.
Su dormitorio parece una celda: angosto, estrecho, con un catre tan frágil que se diría de niño, un pequeño estante atiborrado de libros anglosajones y, en las paredes desvaídas, un tigre de cerámica azul, con palmeras pintadas en el lomo, y la condecoración de la Orden del Sol. Lo del tigre lo comprendo: es el animal borgiano por excelencia, poblador recurrente de sus cuentos y poemas, pero ¿por qué está allí esa distinción peruana? Se trata de algo sentimental. Un antepasado suyo -el famoso coronel Suárez del poema- ganó esa condecoración siglo y medio atrás por haber participado en la batalla de Junín, cargando a lanza y sable contra los españoles. Luego, la condecoración se extravió en las andanzas de la estirpe. Cuando se la impusieron a él, en Lima, su madre lloró de emoción y le dijo: «Está volviendo a la familia». Por eso cuelga debajo del tigre multicolor.