Explore "Nexus: La crucifixión rosada 3" by Henry Miller on Textopian. Read with annotations and highlights.
Era evidente, incluso para un pobre iluso como yo, que nunca llegaríamos los tres juntos a París. Por eso, cuando recibí una carta de Tony Marella en la que me decía que al cabo de pocos días debía presentarme en el trabajo, aproveché la oportunidad para explicarles con claridad mi punto de vista. En una conversación franca, como hacía tiempo que no celebrábamos, sugerí que podía ser más prudente que ellas diesen el salto, en cuanto hubiera dinero, y que yo las siguiese después. Ahora que el trabajo era una realidad, podía ir a vivir con mis padres y así podía ahorrar dinero para mi pasaje. O, si se presentaba la necesidad, podía enviarles algo de pasta. En realidad, no nos veía a ninguno de nosotros viviendo en Europa en los próximos meses. Tal vez nunca.
No hacía falta ser adivino para ver el alivio que sintieron de que yo no fuera a acompañarlas. Por supuesto, Mona intentó disuadirme de que fuese a vivir con mis padres. Si tenía que ir a vivir con alguien, debía, según ella, instalarse por un tiempo en casa de Ulric. Dije, aunque no era cierto, que me lo pensaría.