Explore "No juyas, Nacho" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
En las eras los peones comentaban.
-Pues ansí jue la cosa asigún cuentan los enteraos: Dicen que Inacio al darse cuenta de que el niño Toño le trató del abandono a su mujer, y que el suegro hacía el papel de intermedio entre su hija y el amo, se encorajinó muncho, y esperó al dijunto don Melesio en el Potrero del Palo Alto, y que luego que lo vido venir, se le dejó ir con la coa en la mano, le dio un guamazo con ella en la cabeza y se la abrió en dos como una calabaza sazona. A luego Nacho se vino al casco de la hacienda y como loco llegó a la casa del amo don Antoño y se puso a decirle insultos y malas razones. Los de la acordada lo rodiaron y lo encerraron en la troja.