Explore "No juyas, Nacho" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
El amo en la casa de la hacienda gritaba enfurecido:
-Sí, teniente, yo les tolero todo menos que sean ladrones. A éste lo agarramos con las manos en la masa. En el corral de la casa tenía enterrados dos azadones, unas coas y tres rejas de arado.