Explore "Los novios" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
ÉL ERA de Bachajón, venía de una familia de alfareros; sus manos desde niñas habían aprendido a redondear la forma, a manejar el barro con tal delicadeza que, cuando moldeaba, más parecía que hiciera caricias. Era hijo único, mas cierta inquietud nacida del alma lo iba separando día a día de sus padres, llevado por un dulce vértigo. Hacía tiempo que el murmullo del riachuelo lo extasiaba y su corazón tenía palpitaciones desusadas; también el aroma a miel de abejas de la flor de pascua había dado por embelesarlo y los suspiros acurrucados en su pecho brotaban en silencio, a ocultas, como aflora el desasosiego cuando se ha cometido una falta grave. A veces se posaba en sus labios una tonadita tristona, que él tarareaba quedo, tal si saboreara egoístamente un manjar acre, pero gratísimo. «Ese pájaro quiere tuna» -comentó su padre cierto día, cuando sorprendió el canturreo.
El muchacho lleno de vergüenza no volvió a cantar; pero el padre -Juan Lucas, indio tzeltal de Bachajón- se había adueñado del secreto de su hijo.