Los liberados by Francisco Rojas González — Read

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-EL QUE está estuvo, y el que estuvo. ¡estará! Somos como las olas del mar. Vélas mecerse de allá para acá, unas lloran, otras rugen; pero todas, todas, dejan aquí en la arena algo de ellas, aunque sea la espuma. ¡El que está estuvo y el que estuvo estará! Ésta es la ley del presidio, de la que yo con mi experiencia y tú con las fuerzas de tu juventud no nos podremos burlar. Los que no saben de estas cosas creen que nosotros somos los peces y el presidio es el agua. ¡puede que tengan razón y, a la mejor, nosotros fuera de este lugar ya no podamos vivir. ! ¿La regeneración? ¿El cambio de vida? Palabras inventadas a costa de nuestro dolor: palabras que arrastra el viento como hojarasca.

»Yo vine aquí hace muchos años; estaba, cuando me deportaron por primera vez, más o menos de tu edad. ¡Entonces era fuerte como un novillo! Como tú, llegué, debido a mi energía, a ser jefe de hacheros en los trabajos forzados del penal; los árboles que ahora ustedes abaten con tantos sudores, entonces se podían aplastar con la planta del pie. apenas si levantaban un jeme de la tierra. ¡Mira si habrá llovido desde entonces! Como las olas que van y vienen así hice el viaje con boleto redondo de la libertad al cautiverio; me cogió la alta marea y me azotó contra esta costa arenosa o contra la roca afilada de los acantilados de tierra firme. Y, como tú batallaras para vencer la desgracia que se nos ha colgado al pescuezo, así luché yo muchas veces hasta terminar como la olita más débil de todas, escupiendo en esta playa el espumarajo de mi vida. ».

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