Explore "La Negra Angustias" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
LA PAZ se había recogido aquella tarde dentro de la cuadra improvisada salón de clases. La mesilla desvencijada sostenía un jarro engretado que aprisionaba un manojo de florecitas silvestres y multicolores. El piso de ladrillos porosos absorbía lentamente el agua recién regada para evitar que la escoba de Angustias alzara polvo. Por la ventana abierta de par en par entraban rumores lejanos y fragancias campiranas. En un rincón del enorme recinto, una araña tendía la urdimbre de la trampa, fiel protectora del sueño reparador de excesos primaverales. Una pareja de golondrinas disputaba a gritos desde la cornisa más alta.
Angustias, con la vista perdida en las páginas del «Rébsamen», escuchaba las palabras trémulas de Manuel. Vestía ella, por primera vez en muchos meses, zagalejo encarnado y blusa blanca; sobre sus hombros caía airosamente terciado un rebozo «de bolita». En las sienes llevaba ramitos de nomeolvides.