Explore "La Negra Angustias" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
EN MESA DEL AIRE poco había cambiado. Los cerros resecos por el estío y azotados por los tibios aires costeños dejaban discurrir sobre sus faldas, igual que siempre, las manadas de cabras flacas y semialzadas. El riachuelo retorcía su cauce entre peñascos cantando su viejo rumor. El ojo de agua seguía frecuentado por las muchachas, seguidas de su corte de moscones, y era el rendez-vous lugareño más animado.
Sólo la casa del negro Farrera había desaparecido. Como recuerdos de ella, cenizas y carbones apagados sobre el terronerío de la meseta en que se levantó aquel último cubil del jaguar viejo.