Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 2" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los intentos de consolidar la base veracruzana siguieron fracasando por parte de Forey. A mediados de noviembre cuatro compañías del primero de zuavos arribaron a la hacienda de Omcalca, situada a 25 kilómetros al sureste de Córdoba, para conseguir ganado y granos, pero la acción de las guerrillas los obligó a abandonarla un mes más tarde.
Crear depósitos de alimentos se había vuelto esencial para ambos ejércitos. El 15 de noviembre González Ortega decretó que el ganado, semillas y comida sobrante de Puebla, Veracruz y Tlaxcala debían enviarse a Puebla; poco después ordenó la requisa de los alimentos que estaban en manos de particulares. Victoriano Salado Álvarez cuenta: "Parecía que no quedaba nada por recoger, cuando tuvo soplo el general de que había un gran depósito de maíz. en la casa del cuartelmaestre. El grano se mandó decomisar, se sacó de una bodega de la habitación de Mendoza y se pasó a los depósitos construidos en la plaza. El responsable se presentó ante González Ortega: Le ruego me mande formar un Consejo de Guerra para que se me juzgue y se me fusile. He faltado al decreto de Ud. y casi no tengo disculpa. sólo una puedo alegar: ese maíz lo destinaba para dar de comer a más de cien pobres que ocurren diariamente a mi casa a recoger su subsistencia. pero hice mal, porque no debía desacatar la orden de usted, bajo ningún pretexto. Mándeme usted fusilar. Y se echó a llorar en los brazos de Ortega, que se conmovió grandemente al ver aquel rasgo del loco y del extravagante".