Explore "Oficio de tinieblas" by Rosario Castellanos on Textopian. Read with annotations and highlights.
EL PALACIO EPISCOPAL bullía de una agitación soterrada. La servidumbre se esforzaba, sin lograrlo, por obedecer dos órdenes contradictorias: la de no alterar el silencio ni el reposo de la casa en que sufre un enfermo y la de preparar esa casa para la recepción de huéspedes distinguidos. Estallaban, pues, breves y menudas catástrofes (un florero roto, un tropezón, una desgarradura) a las que ponía fin el regaño enérgico de doña Cristina o de su mano derecha, Benita.
La limpieza de todas las habitaciones (aun de las que los huéspedes no conocerían) fue minuciosa. Y los conciliábulos acerca de lo que era conveniente ofrecerles como agasajo, prolongados. Pero fructíferos. Cuando llegó el día y la hora los acontecimientos fluyeron con la facilidad de la perfección.