Explore "Oficio de tinieblas" by Rosario Castellanos on Textopian. Read with annotations and highlights.
MARCELA se detuvo, jadeante. Había corrido hasta sentir que el corazón se le quebraba. No era posible correr más. Avanzó unos pasos, tambaleándose como a punto de caer desplomada. Se sentó en el filo de la banqueta, apretó los párpados con la yema de sus dedos profunda, ansiosamente.
La ciudad entera, con sus ruidos, zumbaba a su alrededor, martirizándola. Esa puerta, batida por un golpe de viento; esas campanadas perezosas y lúgubres; el chasquido del fuete al restallar en el anca del caballo; la insistencia irritante del mendigo. Y el insulto, saliendo a borbotones, torciendo la boca taraceada de oro de una prostituta.