Explore "Oficio de tinieblas" by Rosario Castellanos on Textopian. Read with annotations and highlights.
CUANDO las mujeres de Tzajal-hemel regresaron a su paraje fueron recibidas con júbilo. Habían sido tocadas injustamente por manos de ladino y este hecho las engrandecía. Sobre Catalina volvieron a posarse las antiguas miradas ávidas, furtivas, expectantes de quienes quisieran sondear el misterio. Donadores anónimos llegaron hasta las puertas del jacal recién construido de la ilol para depositar allí manojos de hortalizas, huevos frescos, pollos maniados.
Marcela se servía de esos presentes, contenta de ahuyentar -aunque a medias y provisionalmente- la escasez. Mas para Catalina estos tributos a su poder, estos reconocimientos de su prestigio eran como un aguijón. ¡Ah, cuán dolorosamente la despertaban del marasmo en que cayó durante el último tiempo!