Explore "Oficio de tinieblas" by Rosario Castellanos on Textopian. Read with annotations and highlights.
TERESA se acostumbró pronto a la salmodia de esa mujer cuyo rostro parecía de piedra. Dejó de oír; comenzó a mirar a su alrededor. La gente suspiraba con estrépito, como para ser advertida, se lamentaba para disculparse. Aun la misma Felipa, tan hostil contra Catalina, había caído bajo su fascinación y ahora rivalizaba con las demás en dar muestras de arrepentimiento y de compunción. Teresa la miraba con el asombro de quien se siente al margen de una corriente que va arrastrando a todos, cada vez con mayor violencia, hacia un rumbo desconocido.
-¿Qué estoy haciendo aquí? -se preguntó de pronto Teresa con un disgusto que husmeaba, para cebarse, el olor de los cuerpos apiñados, de las flores marchitas, de la cera en combustión.