Explore "Oficio de tinieblas" by Rosario Castellanos on Textopian. Read with annotations and highlights.
LEONARDO hizo preguntas, quería detalles. Y Julia los inventó. Mientras más cuidaba ella de apartar las sospechas de Fernando, más pensaba él en confidencias imprudentes, en secretos mal guardados. Fingía creerla para enriquecer sus informes y le agradeció el aviso con la promesa de unas arracadas de oro que a la Alazana se le habían antojado al ir de paseo por el barrio de los plateros.
Al terminar su entrevista Leonardo se encaminó al Palacio Episcopal. Necesitaba un consejo antes de poner los hechos en conocimiento de las autoridades civiles. Su Ilustrísima clamó paciencia al cielo cuando supo que de nada había servido el escarmiento hecho con la prisión de las indias. Los chamulas, a más de ser contumaces, se sentían ahora fortalecidos por la impunidad que públicamente les garantizaba el gobierno.