Explore "Zalacaín El Aventurero" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
Catalina no fué inflexible. Pocos días después, Martín recibió una carta de su hermana. Decía la Ignacia que Catalina estaba en su casa, en Zaro, desde hacía algunos días. Al principio no había querido oir hablar de Martín, pero ahora le perdonaba y le esperaba.
Martín y Bautista se presentaron en Zaro inmediatamente, y los novios se reconciliaron.