Explore "El último judío" by Noah Gordon on Textopian. Read with annotations and highlights.
Su habitación, situada al fondo de un corredor, estaba separada de los aposentos de la condesa, ubicados en el otro extremo, por un dormitorio intermedio. Yonah sólo pudo ver al otro huésped del castillo a la noche siguiente. En mitad de la noche, cuando abandonó la habitación para vaciar el orinal, vio salir de los aposentos de la condesa a un hombre que sostenía algo en los brazos. En la pared del corredor había dos teas de pez encendidas y Yonah distinguió con toda claridad a un individuo corpulento, desnudo, de rostro mofletudo, que llevaba la ropa colgada del brazo.
Yonah hubiera preferido no decir nada, pero el hombre le vio y se quedó petrificado por un momento.