Explore "La sala" by Ramón López Velarde on Textopian. Read with annotations and highlights.
Jamás hubo ni habrá para mí una sala como aquella sala. Palenque de la fantasía y escenario de la meditación, ella guarda el eco de los pasos de mi abuela, el fulgor de los cirios que velaron a más de tres cadáveres, tendidos en su centro, y la conversación, ceremoniosa y afable, de las tiesas damas que acudían a su estrado. ¡Pobre sala, hoy destartalada, polvosa y castigada por la guerra!
Sus dos ventanas, corridas hasta la banqueta, dan a la plaza y miran al sur; su puerta de entrada coincide con un ángulo de los corredores, con el ángulo del patio en que se levanta el naranjo; y la otra puerta comunica con la más espaciosa de las recámaras. Y las dos ventanas y las dos puertas se comen el espesor de los muros, abriendo en ellos concavidades excesivas, como de grandes conchas.