Explore "La guerra" by Ramón López Velarde on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mister Wilson, acosado por la necedad de su destino, entró a la guerra el Viernes Santo. Como si se hubiera casado el día de San Luis Gonzaga. Por si no bastara ser personaje de mal gusto, la fatalidad contribuye con sus escarnios al desprestigio estético de señalados magnates. Y, en suma, a nadie se le puede imputar que fallezca en Navidad o que nazca el 31 de diciembre. El Kaiser, que tampoco es favorito de ninguna graciosa estrella, cuenta ya con un adversario digno de él. El protestantismo carnavalesco del Kaiser en pugna con el pazguato y pedestremente pedagógico de Wilson.
En los ángulos escolares, la esfera terrestre y la celeste son cubiertas con fundas, extrañas a la cosmografía, para que Orion no se empolve y para que las moscas no empañen los reverberos de África. Hace venticinco años, una angustia latente me poseía, ante las fundas de la Tierra y del Cielo. Mis maestras y mis maestros ignoraban que al defender de la intemperie las nebulosas hemisféricas y el hemisférico mar, infligíanme una desazón como una derrota, una desazón comparable sólo a la que habría experimentado si me hubiera tocado asistir al momento en que Tartufo tapó el pecho de Dorina.