Explore "El músico de la murga" by Manuel Gutiérrez Nájera on Textopian. Read with annotations and highlights.
CI-GÎT LE bruit du vent. Aquí yace el susurro del viento. ¿No os parece elocuente este epitafio, ideado por Antípater para la tumba de Orfeo? Lo que pasa alzando apenas un rumor muy leve y se extingue, cual si otro más recio soplo lo apagara; lo que sienten al estremecerse las eréctiles hojas, lo que riza las ondas, cuando tiemblan, cogidas de repentino calosfrío; el brillo efímero de la luciérnaga azulina; el beso rápido de Psiquis, eso es lo semejante a ciertos espíritus fugaces que sólo producen una vibración, un centelleo, un estremecimiento, un calosfrío y mueren como si se evaporaran.
¿Conocéis de Juventino Rosas algo más que unos cuantos valses elegantes y melancólicos, y bellos como la dama, ya herida de muerte, en cuyas manos, casi diáfanas, puso la poesía un ramo de camelias inmortales? Un schottisch. una polka. una danza. otro vals. ¡rumor del viento! Algunos tienen nombres tristes como presentimientos: Sobre las olas. ahí flota descolorido y coronado de ranúnculos el cadáver de Ofelia. Morir soñando. ¡anhelo de los que han vivido padeciendo! Y observad que envuelve casi toda esa música bailable cierta neblina tenue de tristeza. Parece escrita para rondas de willis. Al compás de la mazurka danzan las mozas en un claro del bosque; están alegres, y ríen y cantan; pero el músico está triste.