Explore "La carta" by Manuel Gutiérrez Nájera on Textopian. Read with annotations and highlights.
LUZ, LA rubia, aguardaba impaciente en la ventana la venida del cartero. Estaba triste: un tomo de poesías abierto y con las páginas dobladas yacía a sus pies, como esos pajecitos muy coquetos que pintan en pequeños taburetes al lado de las reinas y princesas. Y «¿cómo sabe usted» dirán algunos «que era un libro de versos? ». ¡Toma! porque los versos se escriben en renglones muy cortos dejando mucho blanco en cada hoja. Y, sobre todo, porque Luz la rubia, que está muy enamorada de su novio, no puede leer más que las cartas de éste o las poesías de Bécquer y de Flores.
Pero ¿por qué está triste Luz la rubia? ¡Vaya. ! ¿No lo saben ustedes? ¡Pues friolera! ¡Porque salió su novio diputado y la dejó en el pueblo para venir al pícaro Congreso! Dicen que sabe mucho y que trae embobados a sus maestros. El señor cura ha dicho muchas veces que llegará a escribir para El Siglo XIX. Y hablando con verdad, el chico es guapo, muy listo, muy despejado, y muy simpático. Luz le quiere desde que ambos aprendían juntos la doctrina en la casa del cura. Los padres no se oponen a la boda; pero el chico tiene deseos de figurar, quiere ver si le nombran ministro, lucir en el Congreso lo mucho que sabe de historia sagrada, filosofía de Balmes y latín. Como sus padres son acaudalados le fue fácil pescar la curul. Y ahí le tienen ustedes con su levita negra abotonada; su pantalón color de almendra y su corbata azul celeste, paseando por las calles de México, mientras la pobre Luz se desespera en el silencio y en la sombra del cortijo. La verdad es que también él la quiere mucho; pero ¡qué diablo! es fuerza hacerse hombre y darle días de gloria a la patria. En cuanto las Cámaras se cierren, Carlos -así se llama- volverá a su pueblo para sacar de penas a la niña. Se casarán entonces ¿por qué no? Quién sabe si para entonces le haya dicho el señor Fuentes Muñiz en los pasillos del Congreso: