Explore "El arte y el materialismo" by Manuel Gutiérrez Nájera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo que del amor decíamos en la conclusión de nuestro último artículo, es también aplicable al arte. Porque ¿qué cosa es el arte sino una revelación del amor? ¿Qué cosa es el arte sino la dirección de esa actividad incesante de nuestro espíritu hacia un ideal misterioso que llamamos belleza? He aquí por qué decimos que el arte purifica al hombre, porque lo acerca a la belleza, que es Dios. Registrad si no la historia de los artistas, y en ella veréis palpable esa progresión jamás interrumpida, esa escala misteriosa de que hablamos; ahí veréis al artista que, aún ligado estrechamente por la materia, concibe, empero, un pálido reflejo de lo bello; y al artista sublime que, casi desprendido de la tierra, siente ya sus cabellos rizados por el ambiente de los celestes espacios, al artista prodigioso que en tenaz y empeñada lucha ha conseguido vencer, y casi anonadar, a la materia, en tanto que su espíritu ha ido creciendo y ensanchándose, hasta arrebatar a la belleza infinita el más resplandeciente rayo que es dado al hombre contemplar. Ésta es la escala del arte, ésta es la escala del amor. Para llegar solamente al primer grado de esa escala, se necesita tener, aunque ofuscado en parte, el sentimiento de lo bello; para llegar al último se necesita ser un genio.
En el amor divino, al último término de esa escala llegó la angélica Teresa de Jesús; en el amor humano, la desdichada amante de Faón, la poetisa de Lesbos, la infortunada Safo; en el amor al arte, Homero, el ciego cantor de la troyana guerra, y Dante, el viajero sombrío de los espacios; Miguel Ángel, el Dante de la pintura, y Mozart, el Miguel Ángel de la música.